Este es un proyecto videográfico sobre la aparición, inspirado en la considerada primera aparición de María a orillas del Ebro sobre un Pilar. Goya retrata este suceso mágico en varias ocasiones, siempre con la presencia de varios testigos, a veces también seres angélicos, pero la constante en todas sus representaciones es la irradiación de luz, ese halo luminoso que envuelve la aparición de María y nos indica el carácter visionario y liminal de la experiencia.
Al indagar sobre la etimología de apparitio, aparescencia, se define como: “Visión de un ser sobrenatural, espectro o fantasma.” La palabra aparescencia, me llevó a otro término más sugerente para este proyecto dado que se centra en la aparición mariana; amarescencia. Su significado me pareció paradójico, pero, al mismo tiempo, lleno de sentido: “Dicho de un cáliz, corola, hoja, que después de marchitarse permanece en la planta”.
Si durante una aparición, es la esencia o cuerpo luminoso la que toma la apariencia del cuerpo físico, la finalidad podría ser la del reconocimiento. Podemos intuir que el ser que se aparece ligeramente transfigurado retoma, momentáneamente, su apariencia física, permanece visible como un cáliz de luz, a pesar de que su cuerpo biológico ya se haya marchitado. Solo así, la testigo de la aparición podrá identificarla, reconocerla, y establecer la posibilidad de un intercambio dialogal.
A partir de la impronta de un cáliz que sutilmente guarda la apariencia vital, he filmado esta mariofanía, siendo fiel al carácter misterioso y revelador de los relatos de visión, no solo canónicos, sino también mitológicos y, sobre todo, místicos, en los que la experiencia visionaria contempla todo el espectro de la aparición; desde un estado de latencia sutil, de vibración luminosa, o de presencia resplandeciente. En este caso, se nos invita a ser testigos de esta experiencia íntima de visión y aparición, mientras se establece un diálogo de luz.