UN HILO DE PERCEPCIÓN Y DE EXPRESIÓN

Visión inspirada: Un hilo de percepción y de expresión
Tiempo de recepción: 23 de diciembre del 2021, mañana

“La rama del árbol quería ver más allá y le pidió al pájaro que le enseñara a volar.
El pájaro unió un hilo umbilical a la rama del árbol y la rama del árbol sintió lo que era volar.
En el profundo respeto de vuestra cordialidad, estáis unidos a todo lo que es, tenéis la capacidad de pedir permiso para ver como el otro ve, tenéis el don de pedir respeto, para mostrar como vosotros veis.
En mundo está entretejido en unos finos hilos de entendimiento y de comprensión.
Antes, sabíais urdirlos para vuestra liberación, antes, sabíais urdirlos para comprender mejor el mundo, para expandir vuestra visión.
Pedíais al águila permiso y contemplabais vuestra aldea desde lo alto, algunos más atrevidos pedían permiso al sol y contemplaban el planeta desde su punto de vista. Los que más se alejaban, más se extasiaban, más abarcaban, y más comprendían. Hubo algunos que se atrevieron a hundirse en el latir del fondo de la Tierra, saborearon sus minerales, tocaron su oro y lo preservaron, supieron que la tierra está viva, pero está adormecida, igual que vosotros estáis adormecidos para aquellos que os miran y vibran mucho más rápido, mucho más exacerbados.
Todo es cuestión de transferencia, todo es cuestión de expandir los límites, de diluir las fronteras.

Si quieres aprender a ver como los ángeles, como los seres de Luz, como los guías luminosos, que circundan siempre la Tierra, tienes que pedirles permiso para unir el hilo de la cordialidad y ver desde su dimensión ampliada, abarcadora y, vibrantemente alta.
Cuando vuestro propósito es liberador, vuestra visión siempre es expansiva, es aumentada, y comprende por dilatación.
Todos vosotros tenéis este don, y todos vosotros usáis este don, pero la mayoría lo usáis con pretensión.
Unís vuestros hilos con todos aquellos que os relacionáis, sin pedir permiso, y con una precisa intención de reciprocidad, y como lo que expresáis no es Amor, lo que buscáis tampoco es Amor.
Vuestros hilos están urdidos por el interés y eso hace que sean hilos de visión estrecha, nudos de enfrentamientos, de queja, y de exigencias.
La mayoría de vosotros os atáis corto, decís que os amáis, pero solo queréis algo a cambio.
Tiráis de los hilos de yo te he dado y tú me devuelves, tiráis de los hilos de los favores hipotecados.
Os enredáis en ellos, pues todo lo que no son emociones puras, todo lo que no son propósitos liberadores, son hilos que os enredan y estrechan vuestra visión, son hilos que contagian vuestra pretensión, son hilos de miedo y de carencia.

Los chamanes de antaño aprendieron a volar alto, pues aprendieron primero a desvestirse del ego que tiene miedo, que pretende, que exige, que pide.
Se sintieron desnudos en la madre Tierra, se sintieron desnudos en la noche estrellada y supieron que nada les podía faltar porque lo tenían todo.
Y con esa convicción usaron sus hilos, que salen de la zona del ombligo, para volar alto, usaron sus hilos para tejer un mundo amplio y fluido, usaron sus hilos para ser dueños de su poder y empoderar a otros.
Por eso, el chamán podía correr como el jaguar, podía hacerse diminuto como la hormiga, y podía sobrevolar en círculos como el águila. Tenía la quietud del colibrí, y la bendición de su alta frecuencia vibracional.

Todos tenéis la capacidad de quitaros esa piel ancestral, ese miedo que lleváis cosido a vuestro cuerpo desnudo. Deshilvanad todo el temor, desnudaos de esa red apretada que estrecha vuestras miras y vuestra visión, y daos un baño en esas aguas que os regeneran.
El agua es un tejido vibrante y fluido, tenéis que aprender de él.
Tenéis que aprender a ser como un lago quieto cuando hay perturbación, y como una ola activa cuando hay posibilidad de crear.

Dibujo canalizado: 23-12-2021_mañana

Si usáis vuestros hilos para vuestro propósito esencial, para ser quien verdaderamente sois, para expresar toda la creatividad que tenéis en vuestras manos y en vuestra cordialidad, podéis uniros al árbol y aprender de sus aros, todas las historias que ha visto, que ha sentido, que ha percibido, toda su firmeza y su quietud, todo el tiempo que ha atravesado y su capacidad para mover la savia en su interioridad.
Si quieres hacerte sabio, únete un día a un árbol, y verás que de sus ramas salen hilos liberadores, verás y entenderás que está unido absolutamente a todo, y de eso depende su supervivencia y su sobrevivencia.
Los pájaros que se posan en él con respeto le muestran lo que es volar, el árbol no solo ve con sus hojas, sino que ve con los ojos del pájaro que vuela. El árbol también ve con los ojos del insecto, con los ojos de la mariposa, el árbol ve con los ojos de los hongos que tiene a sus pies, con la suavidad del liquen, con la ternura del musgo.
El árbol ve con las nubes que pasan por encima de él. El árbol ve con tus ojos si te atreves a unirte a él.

Creéis que nacemos y morimos y, en parte, así es. Pero hay una conciencia que lo impregna todo que no nace ni muere, que solo conoce, que solo comprende, que solo vibra y vive en alta frecuencia. Por ello, cuando os abrís y os dilatáis, cuando esponjáis vuestros hilos y tejéis una vida ampliada y liberadora, os unís a los elementos, os unís a la pulsación vibrante que mueve toda forma de vida.
Toda forma de vida es como un gran océano, y vosotros sois olas que rompéis en vuestra orilla una y otra vez. Sois frecuencia que podéis amplificar o estrechar, que podéis subir de tono, o podéis hundir en la gravedad.
De vosotros depende afinar vuestras cuerdas, sintonizar vuestro instrumento y dejar que vuestros hilos reviertan en pura fluidez. De vosotros depende ser olas creativas en un mar que vibra, y aquietaros en la paz de un lago calmado.

Dibujo canalizado: 23-12-2021_mañana

El Manantial siempre fluye, el Manantial es un ojo que siempre mira, el Manantial es la pura percepción que se derrocha en todo lo que es. Vosotros sois sus ojos, vosotros sois sus sentidos, su sensitividad.
El Manantial, con extremo respeto, irradia sus hilos, y vosotros estáis unidos a su percepción. La alimentáis y la expandís cuando os lo permitís, y la constreñís cuando la reprimís.
Si reconocéis vuestro Origen Primero, si reconocéis vuestra Fuente perceptiva y única, si sabéis que sois uno, un solo ser ondulante, una ola en un mar que vibra, una melodía inmensa.
El primer paso es la confianza que nace del reconocimiento de que sois únicos y sois uno, y sois percepción, un ojo que mira a través del hilo que proviene del ojo de la Fuente. El primer paso es la relajación, pues cuando vuestras fibras se deshacen, se deshacen vuestros condicionamientos, se deshacen los tejidos que os han estado abrigando y han sido prefabricados para protegeros de la inmensidad.
Pero ese miedo al infinito, no se puede guardar durante mucho tiempo, es como el cascarón de un huevo que hay que rasgar para poder nacer. Entonces, cuando esa calidez de las ideas conocidas y tejidas por otros cede paso a la desnudez, empezáis a caminar en el mundo como verdaderamente sois; seres desnudos, seres perceptivos, seres holgados y fluidos. Y empezáis a reconocer vuestro don, vuestro don es saber que sois un hilo que proviene de la Fuente, saber que sois percepción creadora, y sois percepción que retorna la creación.

Porque venís de la Mirada Primera, porque estáis vinculados a ella, porque sois ella, todo lo que veis lo transmitís a la Fuente y, al mismo tiempo, transmitís el Amor de la Fuente.
Sois seres de doble dirección, estáis aquí para expresar y estáis aquí para percibir, y retransmitir. Retransmitís al Origen aquello que veis y, si reconocéis esa conexión profunda con el Origen, retransmitís en el Mundo aquello que el Origen ve. Y esta es una reciprocidad liberadora, es el despertar de los sentidos en la doble dirección, es la apertura del umbral de la visión, es reconocer vuestro poder y la responsabilidad de vuestro poder, es reconocer vuestro don y el cuidado que necesita para estar siempre en sintonía, para poder retransmitir la frecuencia limpia, prístina y poderosa.

Una ola nunca decide por si sola como romper en la orilla, aunque su gracia es única, su fuerza viene del océano.
Un instrumento en una orquesta está acompasado y sintonizado con el resto de instrumentos, aunque su sonido es único. Cuando descubrís que vuestra máxima libertad os permite descansar en la fuerza primera, que sencillamente se expresa a través de vosotros, entendéis que lo único que tenéis que cultivar es ese matiz, es esa unicidad, que os permite aportar vuestra nota original.
Afinaos pues con la Luz que viene y va, y demostrad que sois un puente, un vínculo, un hilo, que nació en el Origen y regresa a Él, porque conoce el camino de ida y de vuelta.
Utilizad siempre vuestros hilos para crear un mundo esponjado, amoroso y libre, y, así, os liberaréis de las estrecheces, de los nudos, de las pretensiones que os atan corto, y no os dejan volar.
De cada uno de vuestros dedos sale un hilo de creatividad, y toda vuestra fuerza está en vuestro cordón umbilical. Cortasteis el cordón de la madre pero hay un cordón de Luz que os une a vuestra verdadera madre. Cuando aprendéis a volar con él, aprendéis a dominar los elementos que os permiten grandes proezas, que os permiten tocar los horizontes, tocar los cielos, tocar las estrellas lejanas, y todo aquello que parecía milagroso se vuelve familiar, pues sabes que tienes una familia nueva, y que toda forma de vida forma parte de ella.

Cuando reconoces tu Origen, reconoces tu Fin (tu propósito), pues son dos extremos que se tocan. Sabes que eres el fin de un hilo perceptivo que está vinculado a un Origen que no hace más que expresarse y ver.
Si sigues su linaje, el águila te llevará en su lomo y el jaguar también, y todos los animales te mostrarán aquello que ven, y las plantas te mostrarán el secreto de transformar la Luz en alimento.
Y serás libre, completamente libre, ya no necesitarás digerir el tiempo, pues la trama de sus hilos se deshará entre tus manos, cuando aprendas que puedes volar en la simultaneidad.

Y todo absolutamente todo se sincronizará, podrás escuchar la gran melodía, podrás escuchar el gran océano vibrando con todas sus olas únicas y diversas, podrás escuchar el pulso de tus venas, los ríos del Planeta, podrás escuchar el silencio del Manantial, su continuo manar, su permanencia.
Y, aunque, a tu alrededor veas que todo cambia y veas que tus manos se arrugan y tu pelo se vuelve blanco, sabrás que eres como ese Manantial que te atraviesa, como la savia que atraviesa los árboles, como la Luz que atraviesa todo lo que toca, y sabrás que no empiezas ni acabas, que tu principio y tu fin son uno.
Y rebobinarás tu hilo, y te llevarás todo lo que has aprendido, y lo devolverás a la Fuente como una ofrenda, que será bien recibida, pues habrás cumplido tu propósito, que es el de ser percepción y expresión.”

Dibujo canalizado: 23-12-2021_mañana
Dibujo canalizado: 23-12-2021_mañana

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