SENTIRSE UNIVERSO

La noche es el alba del ojo único

Hay noches que, al cerrar los ojos para conciliar el sueño, las imágenes y las palabras vienen nuevamente a mi visión interna. Mi cerebro se activa y se expande hasta las luminarias distantes del cosmos. Es imposible dormir porque hay más luz en el interior de mis párpados cerrados que cuando abro los ojos.

La misma voz que me susurra a diario durante el tiempo de la meditación, me dice:

“…La noche es el amanecer del ojo abierto.
La noche es el alba del ojo único.
Porqué ahora que has despertado
siempre es de día en tu interior.
Los párpados se cierran
pero tu ojo permanece abierto.”

Como este pequeño fragmento, las pronunciaciones que siguen me fueron dadas en la madrugada. De algún modo, son la continuación del escrito que compartí con vosotros en el post anterior sobre la visión única.

Dibujo de diario, 28-03-2020, madrugada

Visión inspirada: Sentirse Universo
Tiempo de recepción: 28-03-2020, madrugada

“Las estrellas se conectan en la vía láctea de tu mente.
El universo es uno en el espacio cósmico de tu mente.
La inmensidad se contrae y se expande con el latir de tu corazón.

Vives dentro de un huevo cósmico
y tu ojo es una yema que empieza a latir.
Las estrellas conectan los dos hemisferios de tu cerebro,
crean constelaciones de sentido,
ordenan el mundo en un mito primigenio que configura la visión.
Vuelven a unir lo que un día separó el relato primordial,
el cielo y la tierra que estaban unidos
se separaron para la creación del mundo.

Porque en el origen necesitasteis explicar el mundo
como un reflejo del cielo.
Y para poder mirar hacia arriba
vuestros ojos tenían que estar desdoblados.
Para poder ver vuestro reflejo,
necesitabais ser reflejados.

Las estrellas urdían la trama de lo desconocido
que se derramaba cada noche sobre lo conocido.

Los mitos sostienen el cielo y aguantan la tierra,
explican de forma ordenada el inicio de la separación.
Pero antes de ser dos,
eráis uno,
en el gran huevo cósmico del origen.

Untad la mirada en vuestro corazón,
ungiros en la yema del huevo de la nueva visión.
Sabed que el ocaso y el alba son uno
porque uno es el sol que os alumbra.
Untad vuestros ojos en la luz del crepúsculo,
lavad vuestra mirada en la blancura del alba.
Sabed que el día y la noche son uno,
porque uno es el astro que ilumina el mundo.

Dibujo de diario, 28-03-2020, madrugada

El ojo que os mira es el ojo que es mirado
y ambos laten en el espacio estelar.
Preñan de amor las estrellas que nacen,
estallan de luz las que parecen morir.
Porque en esta inmensidad misteriosa,
las estrellas se unen creando constelaciones,
sinapsis que rompen las barreras de la dualidad.

El lazo infinito de la estrella de Orión,
las galaxias lejanas y la Vía Láctea,
todas salpican vuestra mente
y siembran la noche con la luz del día.

Pero ya pasó el tiempo de la dualidad,
y el mito revierte al momento primero,
donde la tierra y el cielo se abrazaban
fundiendo sus límites sin límites.
Cuando todo era uno,
mi mirada y la vuestra era una.

Abrid vuestro ojo a lo evidente,
girad la esfera de vuestra visión,
y estallad como estrellas
que ven por primera vez su última vez.”

 

“Vivid como antes del origen,
después del origen.
Volved a ser uno,
habiendo sido dos,
sabiendo que fuisteis uno.
Abandonaros a la vastedad del espacio estelar
que traspasa vuestro cerebro.
Saberos inmensidad,
sentiros universo.”

Dibujo de diario, 28-03-2020, madrugada

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