EXPLORADORES DEL INFINITO

Las series de imágenes que concibo son enjambres de sentido, colmenas que beben de una misma imagen líquida, dulce e inspirada.

Me gusta trabajar en la abundancia. Las obras que muestro, son solo la punta de un iceberg, hay otro mundo sumergido de ideas, apuntes, bocetos, fotografías descartadas, que sostienen esta otra realidad de imágenes emergidas.

En el proceso creador, lo que permanece oculto tiene tanto o más valor que lo que se muestra, en la medida que ayuda a despuntar y comprender este universo visible. Lo invisible, aquella primera idea o trazo inspirado, bebe precisamente y de forma directa del Misterio, del roce que enciende la visión interior, el fulgor creativo que nos impulsa a tomar un lápiz, dibujar, apuntar.

Para mí siempre es un reto conseguir hacer emerger estas imágenes primeras, con su fuerza inspiradora, conseguir mantener latente la semilla que las hace estallar en mi visión. Las series fotográficas que elaboro, beben de esta Fuente primera, emergen del sustrato de lo que permanece oculto, se evidencian para contar lo que me fue dado.

Transmiten el pulso de lo inefable, son la huella de mi encuentro con lo numinoso.

La estudiosa de la mística Evelyn Underhill decía que los místicos son “exploradores del Infinito”. Me encanta esta definición que bien se puede aplicar a toda persona creadora que alza el vuelo para “ver” y explorar lo desconocido.

Mis dibujos y obras fotográficas son un intento de cartografiar mundos interiores, mundos vibrantes, luminosos, son un intento de testimoniar una experiencia de total abandono al regalo de la visión. Como abeja que responde al latir de un corazón embriagado de dulzura así siento que alzo el vuelo, respiro el polen, y en la labor del pulso íntimo, transpiro imágenes ambarinas, preñadas de luz y de visión.

Las obras que finalmente veis, son abundantes y son escasas, son escogidas y elaboradas, son únicas y múltiples. Emergen sobre la base insondable de lo oculto y se muestran sostenidas por la experiencia profunda de la “visión”.

Si dibujo es porque quiero sostener la experiencia pulsante que abre mi percepción y me hunde en la certeza de lo extraordinario. Si apunto, es porque las palabras que fluyen a mi través me atraviesan, no son mías, no me pertenecen y sin embargo yo les doy vida al pronunciarlas, al transmitirlas, al rescatarlas del océano silencioso, y burbujeante, del caldo de cultivo donde se gesta toda creación.

Si fotografío es porque la luz dibuja la naturaleza en un espasmo de realidad que la acerca a lo que es todavía más real. Si dibujo con luz sobre la imagen fotográfica es porque la realidad tiene capas que conviene rasurar para mostrar que es posible bucear en lo insondable, nadar en lo desconocido y emerger a la superficie con la visión radiante de lo profundo. Si retoco y modifico la superficie aparente de la realidad es para plantar en su fondo las semillas de lo imaginario. Lo imaginario como decía el  islamólogo Herny Corbin, nada tiene que ver con lo fantasioso, lo imaginal se nutre de la Luz primera, pulsante y viva.

Lo imaginal, si le dais cabida, si fertilizáis vuestra mirada, germinará con tanta fuerza que rasgarará para siempre vuestra percepción del mundo.

Boltaña, Pirineo aragones, 2017
Dibujo de cuaderno de artista
Dibujo de cuaderno de artista, 2005
Dibujo de cuaderno de artista
Dibujo de cuaderno de artista, 2007
Boceto original
Boceto original, 2003

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