SERES MARAVILLOSOS · 2025
SERES MARAVILLOSOS · 28-01-2025 · MAJOR
Dicen: «Sois seres maravillosos, sois una semilla de Luz de la Fuente. ¿Y qué es lo que os aleja, os separa de ese reconocimiento de que sois seres maravillosos, de que toda esa potencialidad con la que venís al mundo quiere expresar su maravilla? ¿Qué os separa de esa semilla a la expresión de la maravilla de esa semilla? Diríais que esa distancia está en el recorrido de vuestra vida. Pero, os decimos desde que nacéis hasta que morís, sois seres maravillosos y lo único que os distancia es el reconocimiento de esa maravilla.
En el momento que reconocéis vuestro poder, vuestro esplendor, se corre el velo del olvido. Con ese reconocimiento nace vuestra libertad porque nace el recuerdo de lo que sois, de lo que habéis venido a ser, de lo que nunca habéis dejado de ser.
Y entonces, entendéis que es una responsabilidad liberadora ser quien sois asumid todo vuestro poder, refulgir en la expresión de la potencialidad de vuestra belleza. Muchos prefieren pasar de puntillas y, así, pasan desapercibidos. Pero, también pasa desapercibido su esplendor. No molestan a nadie, no incomodan a nadie, pero tampoco maravillan a nadie. Ese pasar de puntillas es una prevención y es una precaución que muchos prefieren asumir antes de llamar la atención.
Pero, os decimos vuestra atención cuando está enfocada en el reconocimiento de lo que sois, puede abrirse a la expresión de lo que sois, desglosando los gajos de vuestra potencialidad, encontráis esa semilla original, y dejáis que florezca con cada respiración, y dejáis que se plante en el mundo con cada inspiración.
Y, entonces, entendéis que la floración no es una culminación de vuestra vida, sino que es una pequeña culminación continua, un empuje de vida que se manifiesta con cada gesto, con cada expresión, con cada decisión, y es, entonces, cuando dejáis de sentir que estáis caminando por el filo del precipicio, de la vida, sosteniendo un frágil equilibrio. Es, entonces, cuando entendéis que pisáis con pies firmes a reconocer vuestra humildad y vuestra magnificencia y dejáis de temer el mayor temor que cada uno puede albergar.
El mayor temor del ser humano es a expresar su luminosidad, reconocer esa Luz interior, porque esa Luz es una responsabilidad liberadora. Cuando reconocéis que sois Luz actuáis en consecuencia, en alineamiento y en relegación de la Luz y ya no podéis consentiros, ni excusaros. Es una gran liberación empoderadora la que os permite descubrir que sois seres maravillosos, mirar la maravilla, sostener la maravilla y expresar la maravilla sin ruborizaros…»
